PROYECTO NACIONAL DE DESARROLLO INCLUSIVO SU ESTILO TECNOLÓGICO

Despublicado

Documento de la Comisión de Desarrollo Tecnológico de Carta Abierta (11 de Octubre de 2014 )

 

 

“Como hemos dicho, llamaremos Estilo Tecnológico –”ET”, de aquí en adelante– a un conjunto de características cualitativas generales, comunes a todas las ramas de la tecnología (y la ciencia), deseables porque son directamente deducibles de los objetivos nacionales, y prácticas, en el sentido que ayudan a tomar decisiones pues no son compatibles con cualquier propuesta”. Oscar Varsavsky (1)

 

 

Estilos Tecnológicos y Proyecto Nacional

 

Podemos reconocer un Estilo Tecnológico  en concreciones de alta tecnología como: el diseño y construcción de satélites y radares en la empresa estatal INVAP S.E. con el apoyo de un entramado de Pymes  y  del  Sistema Nacional  de Ciencia,  Tecnología e Innovación (C&T); la finalización de Atucha II por parte del Estado Nacional y equipos de tecnólogos argentinos, remontando una paralización de obras de 12 años y la desaparición del mercado de la empresa alemana proyectista y principal contratista conjuntamente con muchos de los proveedores de partes; el desarrollo local de tecnologías para la explotación de hidrocarburos no convencionales y para la recuperación de campos petroleros maduros a cargo de la sociedad entre YPF S.A. y el CONICET (YTEC S.A.); el desarrollo de un lanzador satelital a cargo del Estado Nacional (VENG S.A. – CONAE) con el apoyo de un entramado de Pymes e instituciones de C&T y la recuperación productiva de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA S.A.).

Las características destacadas del Estilo Tecnológico que fue capaz de concretar los proyectos arriba citados  son:  desarrollo de tecnología local  con  el  liderazgo  del  Estado  Nacional  y  la participación de Pymes y de instituciones de C&T.

Este Estilo Tecnológico se corresponde con los objetivos del Proyecto Nacional de Desarrollo Inclusivo que el Kirchnerismo puso en acto a partir del 2003. Existe una total compatibilidad entre Estilo Tecnológico y Proyecto Nacional.

Durante el período de economía neo-liberal (dictadura cívico-militar y gobiernos democráticos de Menem y De la Rúa) las características del Estilo Tecnológico dominante eran precisamente las opuestas: importación de bienes industrializados de complejidad baja, mediana y  alta y exportación de productos agrarios y de commodities industriales.  Ese estilo tecnológico fue funcional al proyecto basado en el liderazgo del sector financiero y de los exportadores de commodities agrarias e industriales, que hoy la oposición pretende restaurar.

Estamos entonces frente a dos proyectos de país mutuamente excluyentes. Nosotros tomamos partido por el Proyecto de Desarrollo Inclusivo, convencidos de que la producción de valor a partir  del  conocimiento  nacional  abre  oportunidades  de  trabajo  calificado  y  tracciona  la inclusión y la educación ampliando así el espacio democrático.

El marco histórico

Es oportuno, en el marco en que se desenvuelven las fuerzas productivas nacionales e internacionales, volver a dirigir la mirada sobre el estilo productivo que debe adoptar la Argentina para lograr, además del crecimiento económico, un desarrollo con inclusión.

Establecer la discusión binaria entre un modelo agroexportador o industrial, aparece como una simplificación de una realidad más compleja  que trataremos de abordar.

A pesar de varios intentos, a lo largo de nuestra historia, no se ha podido lograr un desarrollo industrial sostenido. Según las diferentes visiones e intereses que siempre están presentes en los que abordan el tema, las causas son variadas y distintas.

Algunos señalan como causa principal de esa imposibilidad a nuestra posición geográfica y sus recursos, la pampa húmeda y la civilización del cuero alentando la ilusión que con vacas se podía gestar una gran nación moderna (2). Otros culpan al contexto histórico en que la Argentina inicia su desarrollo industrial: un escenario dominado por monopolios y oligopolios que, según esa línea de pensamiento, impidieron la inserción industrial de nuestro país como productor industrial importante a nivel internacional. Otros remarcan como una de las causas de nuestra pobre ubicación como país desarrollado industrialmente a la falta de una burguesía nacional que asuma los riesgos que significa a través de inversiones productivas, sostener un crecimiento permanente de las empresas bajo su responsabilidad; crecimiento que les permitiría participar no sólo del mercado local sino también de los mercados de la región y externos a ella, los que se caracterizan por ser extremadamente competitivos y con demandas específicas cada vez más exigentes.

Si tenemos presente como objetivo un futuro de crecimiento y desarrollo con inclusión para nuestro país, no cabe duda que el sector industrial es el punto de partida para arribar a ese lugar. El sector industrial y el de servicios se nutren de un número importante de trabajadores en su mayoría calificados. Y en ese sentido pensamos que resulta imprescindible desarrollar en nuestro  país  las  condiciones  que  posibiliten  el  crecimiento  y  desarrollo    de  estos  sectores productivos,   con   el   objetivo   de   sostener   las   políticas   de   inclusión   social   que   viene implementando el modelo kirchnerista. Es con industrias y servicios competitivos, condición necesaria pero no suficiente, como podremos lograr una mejor calidad de vida para las grandes mayorías.

Cabe expresar que el desarrollo industrial necesita estar acompañado por un sistema científico- técnico, que contribuya a potenciarlo y viceversa. Sin esta  condición, además de otras que enumeraremos más adelante, sería impensable encarar un proyecto de esta envergadura con posibilidad de éxito.

La centralidad del Estado Nacional en el Proyecto de Desarrollo Inclusivo

Desde el 2003 la Argentina ha venido recorriendo un Proyecto Nacional de crecimiento con inclusión social (crecimiento para incluir e inclusión para crecer). Sin embargo aparecen, como lo hicieron en el pasado, los grupos concentrados de la economía y las finanzas, agudizando la escasez de divisas. Esto desencadena, como sabemos, un proceso inflacionario para cuya solución estos grupos concentrados siempre exigen la implementación de las medidas “ortodoxas”, básicamente el congelamiento de la economía. Siempre que se han tomado las medidas tradicionales y retrógradas que esos grupos proponen, ellos se han enriquecido aumentando sus tasas de ganancias con la recesión y la consecuente baja del poder adquisitivo de los salarios.

Es fundamental diseñar políticas novedosas que sean alternativas a las soluciones clásicas, para mantener lo que hemos conseguido durante la última década y continuar creciendo con inclusión. Es decir, debemos trabajar en la segunda parte del Proyecto Nacional.

Durante los casi doce años de desarrollo del proyecto kirchnerista se incrementó fuertemente el tamaño del mercado interno con dos objetivos convergentes: inclusión social y potenciación del desarrollo de la industria nacional. También se desarrolló, desde el Estado, un fuerte apoyo al sistema de ciencia y técnica (C&T), invirtiendo en el crecimiento científico y desarrollando instrumentos para promocionar la transformación del conocimiento científico en tecnología y en valor agregado de la producción nacional. El sector agroexportador aumentó su producción y los precios internacionales de los commodities agrícolas se mantuvieron en niveles altos, tendencia que comenzó a revertirse este año a partir de una cosecha record en EE.UU.

Sin embargo, a pesar de todo lo hecho, vuelven a perfilarse amenazantes en el horizonte los viejos fantasmas cuyos hilos son movidos por los sectores concentrados que siempre frenaron los procesos del crecimiento argentino: la restricción externa y la consecuente “inflación cambiaria” (utilizando la nomenclatura de Marcelo Diamand) (3).

Esto indica que lo hecho fue imprescindible pero el proyecto deberá profundizarse para salir definitivamente del esquema que Marcelo Diamand describiera como “La Estructura Productiva Desequilibrada”.

La incorporación masiva de tecnología de punta en la explotación agrícola (principalmente la sojera) y la expansión de la frontera agrícola hacen que el valor de la producción primaria sea alto. Sin embargo no alcanza para que la entrada de divisas generadas por el sector agroexportador provea las requeridas para una aceleración del crecimiento industrial.

Es necesario que la industria crezca en lo que hace a la cantidad y a la complejidad de su producción; es necesario que el país cuente con la capacidad de sostener esta aceleración cuantitativa y cualitativa del crecimiento industrial.

Teniendo en cuenta estos requerimientos, los temas que deben ser analizados para planificar la profundización del Proyecto Nacional son varios:

- Las divisas que proporciona el sector agroexportador deben ser aseguradas en lo relativo a su cantidad,  impidiendo  maniobras  que  involucren  subfacturación  o  triangulaciones  con  otros países y a la vez debe garantizarse que las divisas estarán cuando sean necesarias, impidiendo maniobras de retención de granos y su impacto sobre el mercado cambiario. El control estatal del comercio exterior resulta imprescindible.

- Las divisas que proporciona la exportación de commodities industriales deben ser también sometidas a control estatal en lo que hace a las operaciones de exportación e importación y al flujo de divisas de las grandes corporaciones multinacionales que operan en estos rubros.

-  Se  deben  establecer,  vía  retenciones  a  la  exportación  de  productos  agrícolas,  valores  de cambio diferenciales entre el sector primario de la economía y la industria. Estas retenciones deberán contemplar los diferentes tipos de productores y su ubicación geográfica.

- El desarrollo en el país de industrias con poder de sustitución interna y de exportación de productos de alto valor; en algunas áreas ya lo estamos haciendo: centrales nucleares, satélites, radares, procesos de extracción de hidrocarburos no convencionales. Identificamos también rubros industriales de tecnología media como los equipos e insumos ferroviarios, los equipos para la explotación petrolera, los generadores eólicos e hidroeléctricos, etc. Las inversiones en divisas  de  estos  desarrollos  deberán  ser  minimizadas  en  comparación  con  los  potenciales ahorros de divisas e ingreso de divisas en un período de, por ejemplo, diez  años. El riesgo económico de emprendimientos de este tipo y los largos tiempos de retorno de las inversiones que deben preverse hacen que sólo puedan ser encarados por el Estado Nacional convertido en “Estado Empresario”, que a su vez proveería oportunidades de crecimiento tecnológico a una red  de Pymes  asociadas  a cada proyecto. En  este sentido la CONAE  resume claramente el impacto que el Plan Espacial Nacional ha tenido sobre el Sistema Nacional de C&T y sobre las Pymes proveedoras (4).

-  La  financiación  de  estos  proyectos  requiere  una  banca  de  desarrollo  nacional  y  una modificación de la ley de entidades financieras para transformar la banca nacional (estatal y privada) en un instrumento del desarrollo argentino.

- El proceso deberá ser fortalecido con planes que estimulen consumos específicos, como lo son Pro.Cre.Ar., Pro.Cre.Auto (plan boicoteado por los monopolios destituyentes) y el reciente Ahora_12.

- Deberán establecerse metodologías impositivas que penalicen a las industrias que no desarrollen programas de creciente nacionalización de sus cadenas de valor.

- Deberá impulsarse la formación de clusters de I+D entre empresas del Estado, Pymes de capital nacional y el Sistema Nacional de C&T (sirven como ejemplo los CAPP: consorcios asociativos público – privados desarrollados por el FONARSEC - MinCyT).

¿Sobre qué tecnologías centrar el desarrollo?

La asociación con los países de UNASUR, especialmente Brasil, para el desarrollo de proyectos conjuntos, es una oportunidad que debe ser aprovechada, principalmente cuando se trate de áreas tecnológicas en las que nuestros socios acrediten una experiencia similar o mayor que la nuestra. En este sentido es de destacar que la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) se ha calificado recientemente como proveedora de partes de material compuesto de alta tecnología para un ambicioso proyecto de Embraer.

Realizar todos los esfuerzos necesarios para asegurar el autoabastecimiento energético es un requerimiento imprescindible. Se argumentará, desde los sectores neoliberales, que la obtención de las divisas necesarias para acelerar el desarrollo energético sería factible favoreciendo fuertemente el flujo de inversiones extranjeras directas (IED) hacia el país. Sin embargo, es un hecho probado en diversos estudios que las IED terminan ubicándose mayoritariamente en sectores productivos  preexistentes que no requieren fortalecimiento y motorizando un importante flujo de salida de divisas por una multiplicidad de mecanismos. Las IED no son sustituto válido para la profundización del proyecto que se está desarrollando.

En el campo energético YPF está recobrando su tradicional rol de empresa generadora del desarrollo argentino, alentando  decididamente el inicio de la exploración de hidrocarburos que su antecesora había dejado de lado; invirtiendo además en proyectos que tienen que ver con el aumento del factor de recuperación en campos maduros que habían sido irresponsablemente operados,  en  el  offshore  y  en  la  gran  apuesta  actual  que  significa  la  explotación  de hidrocarburos no convencionales. Todo esto unido al desarrollo del sistema autónomo de tecnología a partir de la creación de YTEC (YPF+CONICET) muestra un cambio fundamental en el sector de los hidrocarburos para lograr el autoabastecimiento energético.

La pregunta fundamental es, en qué tecnologías se podría basar el crecimiento en una etapa en que el cuidado de las divisas conjuntamente con el mantenimiento y crecimiento de los puestos de trabajo son el objetivo prioritario. Dicho en los términos de Oscar Varsavsky debe definirse el Estilo Tecnológico de la profundización necesaria para cumplir con los objetivos del Proyecto Nacional.

Un requerimiento básico de esta segunda etapa del Proyecto Nacional es la complejización de la matriz productiva argentina utilizando tecnologías de desarrollo local.

Sobre la base de un Estilo Tecnológico que hemos definido por atributos y que consideramos compatible con el Proyecto Nacional en curso, es posible encarar la discusión de las tecnologías candidatas a convertirse en las motorizadoras de la complejización de la matriz productiva argentina:

•    Tecnologías que minimicen  la inversión inicial en divisas por ser tecnologías en las que los bienes de capital necesarios pueden ser desarrollados localmente.

La   protección   de   los   mercados   para   la   industria   local   debe   tener   necesariamente   la contrapartida del estricto control estatal a las empresas nacionales protegidas para evitar el “conceder licencias de caza en el zoológico”.

•    Tecnologías que maximicen el saldo positivo en divisas durante los primeros 5 años de desarrollo ya sea por generar exportaciones o sustitución de importaciones.

Este es un punto fundamental cuando se decida en cuales sectores el Estado Nacional localizará su esfuerzo. Son los sectores que permitan pronosticar el mejor resultado en el balance de divisas en el corto plazo los que en las actuales condiciones deben priorizarse.

•    Revisión de la política de explotación de la minería, tanto para modificar el porcentaje de retenciones como para desarrollar la industria de equipamientos mineros en el país.

Es necesario que el país obtenga mayores beneficios por la explotación de sus recursos no renovables y es necesario que más eslabones de la cadena minera se localicen en el país. El tema de la protección ambiental debe pasar a ser un requerimiento inevitable del desarrollo de la minería.

•    Tecnologías en las que resulte factible ejercer el control nacional de la cadena de valor: no necesariamente su entera localización en el país pero los componentes importados deben ofrecer una amplia variedad de opciones para no estar atados a proveedores internacionales fijos.  Industrias como la automotriz  o la electrónica,  en que son las terminales armadoras multinacionales las que desarrollan y controlan la cadena de valor tienen respecto de este criterio desventajas obvias.

El intercambio de bienes y divisas al interior de las corporaciones industriales multinacionales con plantas productoras en el país es actualmente un tema de fuerte impacto negativo en la balanza comercial y es a la vez un tema muy técnico y por lo tanto con poca presencia en la discusión política nacional. Se trata, concretamente, de la posibilidad que tienen las empresas multinacionales con filiales  locales, sin violar el marco legal vigente, de trasladar ganancias (divisas) desde nuestro país hacia:

- países en los que su estrategia global les requiera aumentar su capacidad de inversión para desarrollar diversos emprendimientos, como ser la ampliación de la capacidad productiva o la implementación de mejoras de calidad;

- países en los que las bajas cargas fiscales les permitan maximizar ganancias globales ( “tax planning”).

Los mecanismos son múltiples, siendo los más relevantes:

1. Exportación de productos semiterminados a plantas productivas de la misma multinacional localizadas en el extranjero, a precios de transferencia que normalmente cubren el costo productivo, pero que subvalúan la participación del semi-terminado en la posterior ganancia que se obtiene al comercializar el producto terminado.

2. Pago de royalties a la casa matriz de la multinacional, localizada en algún país de baja carga fiscal, en el que se fija el domicilio de una patente en la que la participación de los desarrolladores nacionales es diluida, con el objetivo de “internacionalizar” el desarrollo y justificar así transferencia de ganancias al exterior. Las patentes son así usadas más que como instrumentos para proteger desarrollos innovativos, como vehículos para canalizar el tra slado de ganancias al exterior.

3. Venta a precios por debajo de los de mercado a traders de la misma multinacional localizados en países de baja carga fiscal.

4. Compra de consultoría y de ingeniería a empresas extranjeras que integran el holding de la multinacional. Estas compras de tecnología son normalmente total o parcialmente injustificadas, dada la alta capacidad de desarrollo de tecnología existente en el país y son, en general, altamente sobrevaluadas.

5. Compra de equipos o de productos semiterminados a valores que superan largamente los costos productivos, a empresas extranjeras que integran el holding de la multinacional (ésta es la operación inversa a la del punto 1, pero que igualmente termina en la transferencia de ganancias locales al exterior).

•    Tecnologías de desarrollo local en las que la obsolescencia planificada de modelos sea mínima. Nuevamente las industrias automotriz y electrónica presentan desventajas obvias con el requisito planteado.

Los desarrollos locales de tecnología no pueden mantener el ritmo de cambio de modelos y tecnologías que presentan las industrias más “nerviosas”.

•    Industrias como la ferroviaria en la que la urgencia de modernización de la red deberá compatibilizarse con un desarrollo industrial local, necesariamente más lento.

La compatibilización de lo urgente y lo necesario constituye un desafío político de envergadura

•    Autoabastecimiento energético: hidrocarburos. Resulta necesario diseñar un sistema que impulse la exploración y explotación de los hidrocarburos convencionales y no convencionales. El campo de los no convencionales ofrece una oportunidad de especialización  que  permitiría,  de  ser  rápidamente  aprovechada,  que  el  país  no solamente avance en el autoabastecimiento energético sino que se transforme en un proveedor de tecnología y servicios para otros países. El control estatal de YPF aparece como una importante ventaja en esta tecnología. La tecnología de producción de hidrocarburos no  convencionales puede ser  un fenomenal  tractor  de la industria de bienes de capital, de productos químicos, etc.

En el desarrollo de la producción de hidrocarburos no convencionales deberá enfrentarse con responsabilidad y decisión el tema ambiental que es una genuina preocupación para algunos, entre los que obviamente nos contamos, y un tema agitativo para aquellos que se sirven de la “excusa ambiental” para intentar trabar el proceso de desarrollo autónomo e inclusivo.

Toda actividad de transformación de la naturaleza, desde que el hombre primitivo encendió hogueras, involucra riesgos potenciales y reales modificaciones del ambiente.  El tema pasa por controlar muy activamente los procesos y los niveles de contaminación sin concesiones por el gasto que esto pudiese acarrear. Puestos en este tema nuevamente la opción del Estado Empresario, para el que la ganancia al fin del ejercicio no es la métrica decisiva, ofrece a la sociedad garantías superiores a las que puede ofrecer la actividad privada.

•    Autoabastecimiento energético: energía nuclear. En este campo nuestro país tiene la fortaleza de  haber  podido  desarrollar  sin  apoyo externo  la finalización y  puesta en marcha de Atucha II, de estar desarrollando el proyecto CAREM, de la producción y exportación de reactores y de contar con organizaciones científico-tecnológicas de probada capacidad.   En esta industria la importación de partes es ineludible y deberá buscarse  la  forma  de  que  la  financiación  para  la  provisión  externa  de  equipos  no involucre dependencia tecnológica.

Nuevamente el Estado a cargo del diseño, de la construcción y de la operación de centrales nucleares es la mejor garantía de seguridad.

•    Autoabastecimiento   energético:   energías   renovables   como   la   hidroeléctrica,   la geotérmica, la  eólica, la solar y otras como la mareomotriz.

Desde el estado se deben construir las condiciones necesarias para aumentar la participación de esas fuentes de energía en la matriz energética, potenciando la participación de la industria nacional en las provisiones.

•    Autoabastecimiento energético: uso racional de la energía

El reemplazo de las lámparas incandescentes por las de bajo consumo involucró un fuerte ahorro  energético  sin  resignar  la  calidad  de  la  iluminación  disponible  en  casas,  lugares  de trabajo y en la vía pública. Es importante avanzar en la educación sobre estos temas y en la implementación de nuevos desarrollos.

La relación entre los diferentes Proyectos Nacionales y sus Estilos Tecnológicos fue puesta de manifiesto por Oscar Varsavsky en un mundo al que muchos pensábamos caminando en línea recta al socialismo. Las circunstancias políticas han cambiado pero las relaciones demostradas por Varsavsky conservan su pleno valor.

La hora exige creatividad: utilizar los principios científicos sin copiar automáticamente las conclusiones.

En todos los casos la centralidad del Estado Nacional resulta indispensable para garantizar el Desarrollo con Inclusión.

 

(1) Oscar Varsavsky, “Estilos tecnológicos – Propuestas para la selección de tecnologías bajo racionalidad socialista”, 1974, Reimpreso por MinCyT y Biblioteca Nacional en 2013.

(2) Milcíades Peña, “Historia del Pueblo Argentino”, EMECÉ.

(3) Marcelo Diamand, “La Estructura Productiva Desequilibrada Argentina y el Tipo de Cambio”, Desarrollo Económico Vol. 12, N°45, 1972.

(4) http://www.conae.gov.ar/index.php/espanol/2014/698-presentacion-libro-sector-espacial- argentino