Declaraciones

El pueblo boliviano vive momentos dramáticos. Un gobierno popular, ejercido por un indígena que ha desplegado una política virtuosa en múltiples sentidos, ha sido volteado por grupos parapoliciales, organizaciones civiles de ultraderecha armadas, la acción policial y, finalmente, por la presión militar que pidió la renuncia del Presidente para luego tomar las calles. 

Evo Morales, líder indígena de los cocaleros ha sido reelecto luego de más de trece años de gobierno por haber fundado la institucionalidad de la Bolivia plurinacional e igualitaria, garantizando y estimulando un rol activo y dignificado de la mayoría de su pueblo, de raíz indígena. Sus años de gobierno persiguieron y lograron una fuerte reducción de la pobreza y la desigualdad, como lo muestran todas las estadísticas reconocidas internacionalmente. También la gestión del MAS, su partido, condujo a incorporar los elementos de las culturas de los pueblos originarios a la vida de la Nación, incluyendo su bandera junto a la clásica de Bolivia. El país creció más que cualquier otro de América del Sur, la inflación fue reducida – lo que significa un claro signo de paz social-, y se condujo al país hacia políticas industriales promotoras de la independencia económica sobre la base de un desarrollo tecnológico que le permitió avanzar en la cadena del litio, y en otras, a lugares destacados. Nacionalizó la producción minera metalífera y la de gas y petróleo recuperando los recursos naturales estratégicos para la nación boliviana. La gestión del gobierno de Morales fue la más exitosa de la región en términos de desarrollo con inclusión y equidad, avanzando profundamente en el cumplimiento de los derechos humanos en toda su dimensión, tanto los civiles y políticos como los económicos, sociales y culturales. 

Evo adhirió e impulsó la política de integración regional, y desarrolló relaciones con todos los países del mundo, teniendo una valiente actitud antimperialista frente a recurrentes intentos de injerencia de los EEUU en forma directa o clandestina. También logró una mejora en la lucha contra el narcotráfico a partir de la valiente expulsión de la DEA de su territorio. 

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Obediente a una de las tantas consecuencias lógicas del neoliberalismo, que considera innecesaria la complejidad del mundo cultural y las incesantes ramificaciones del conocimiento en todas sus disciplinas (científicas, históricas, literarias, etc.) el macrismo ya ha iniciado su proceso judicial contra la Universidad. También es necesario aclarar que la idea de proceso judicial, en el macrismo, consiste en un conjunto de acciones agresivas contra personas e instituciones, llevadas adelante por jueces que acatan más los estipulaciones de la Inquisición antes que los modernos códigos procesales. Las Facultades de Derecho de todo el país tienen una alerta que hacer al respecto. Igualmente lo tienen las Facultades de Economía respecto a la inequidad de los modelos económicos en uso, que no solo afectan a extensos sectores sociales sino a los conocimientos económicos todavía no capturados por la irracionalidad compulsiva de la financierización mundial. Asimismo, las Facultades de Medicina respecto a la mercantilización de la salud, las de Filosofía respecto a la anulación de las autonomías subjetivas, las de Ingeniería respecto al abandono de los estilos tecnológicos autónomos, las de Exactas, respecto a las ciencias físico-matemáticas resguardadas de imprudentes patentamientos, las de Arquitectura, escapando con imaginativos contrapuntos a la monumentalización del poder global, las de Ciencias Sociales respecto a la conversión de los inter-vínculos sociales en un mercado de informaciones sobre consumos personales, las de Farmacia atentas críticamente hacia los grandes monopolios de medicamentos, las de Agronomía estudiosas críticas de la concentración de la tierra y el peligro de los agroquímicos. Pero no se detiene allí la heterogeneidad del sentido de la Universidad con los intereses de macrismo, pues debido precisamente al peligro que intuye sobre la existencia de las Universidad, se lanza ahora con cruel entusiasmo a quitarles el respaldo necesario para sostenerlas. Mientras dice, alucinatoriamente, que ha aumentado el presupuesto universitario, está en marcha un plan de desmantelamiento que abarca a todas las universidades del país. La verdad puede leerse en los labios del presidente, de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires y en cualquier funcionario macrista. Para ellos, las universidades no dan créditos para sostener una agónica política económica, solo acarrean gastos. Y desde esta estrecha visión salida no de una tormenta ocasional, sino de una perturbación permanente que entre ellos comparten, obligan una vez más a demostrarle al gobierno que las Universidades públicas existen en la conciencia nacional, en la vida popular, en las aspiraciones democráticas de la juventud, en las tradiciones más altas del conocimiento, en el cuadro constitucional de los derechos básicos, y también, como es lógico, en la calle.

Viva la movilización resistente de los docentes y estudiantes para frenar el ajuste y la destrucción de la Universidad Públca.

Llamamos a participar de la gran movilización universitaria del jueves 30 de agosto a las 17 h.

CARTA ABIERTA

29 de agosto de 2018

La educacion no se vende se defiende

Nuestro apoyo al Gobierno de Nicolás Maduro

Si podemos hablar de historia, debemos comprender que a veces es veloz, que existen muchos puntos de detención y que por debajo siempre laten creencias que se van elaborando en un tiempo largo, silencioso, que en algún momento se comprime. El concepto de golpe de Estado, hoy en discusión respecto a la grave situación de Venezuela, es muy abarcador, y se podría decir que ignora tanto el antiquísimo concepto de revolución como el no menos antiguo de democracia. No obstante, con ese concepto rápido, que pone a la historia en mano de un único momento de crispación, un golpe, se trata de desarrollar una metodología política que parece estar al margen de cualquier ideología y pensar que solo ponen en práctica una serie de técnicas para apropiarse del poder sin necesidad de legitimaciones previas. La cuestión de la legitimidad, sin embargo, nunca estuvo ausente, como cuerda paralela, en los tumultuosos episodios históricos del ciclo de la política moderna. El espíritu de las Constituciones y el Estado de Derecho escapó de los horizontes jurídicos habituales para convertirse en bienes constitutivos de las comunidades actuantes como pueblo y nación, con armazones internos democráticos y postulados de autodeterminación en materias esenciales, desde las jurídicas a las sociales. Esto no implica legalidad sino también legitimidad. Pero la legitimidad, ante los poderes del complejo financiero-comunicacional-jurídico-militar siempre muestra una originaria debilidad en relación a las manifestaciones de fuerza que no se privan de máscaras de benevolencia, para que podamos descifrar mejor sus amenazas. Cualquier examen somero de la situación de Venezuela, puede comprobar que el proceso golpista carece de ley y de legitimidad. La busca con sus aliados y mandantes internacionales, que aprendieron a decir que están en misión humanitaria cada vez que revistan sus carros de asalto.

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Por Guillermo Wierzba*

Pese a la evidencia que plantea la crisis cambiaria, en relación a la grave situación que atraviesa el sector externo de la economía, el gobierno insiste en un discurso y la implementación de medidas cuyo objetivo es la reducción del déficit fiscal, que no luce grave en su nivel respecto del Producto. Así queda planteado un interesante debate entre economistas ortodoxos, que adjudican todos los males del empeoramiento indiscutible de la macroeconomía a la inflación, suponiendo que la persistencia y agravamiento de ésta proviene del déficit fiscal y el aumento de la cantidad de dinero para financiarlo, y heterodoxos, que valoramos al estructuralismo latinoamericano, subrayando la restricción externa originada en la composición de la balanza comercial como el origen de estos desbalances del sector externo. 

Sin embargo, muchos de nosotros entendemos que en las condiciones actuales de economías abiertas, insertadas pasivamente en la globalización financiera, el círculo vicioso fuga de capitales–endeudamiento agrava la restricción, y muchas veces se constituye en su principal causa. La descuidada y sospechosa desregulación cambiaria y de los movimientos de capital acompañadas por el financiamiento con deuda tomada en dólares por el actual gobierno es la razón de la crisis actual. O sea, que cursamos una crisis producto del retorno al régimen de valorización financiera que inaugurara la dictadura militar en 1976.

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